El fin de semana que pasó Córdoba nos abrió sus puertas, sus balcones, su patios. Y nos dejo conocer una historia increíble mientras paseábamos por sus estrechas calles. El exquisíto aroma de sus patios y balcones es algo que no olvidaré.
La mezquita-catedral de noche es una de las cosas más lindas que he visto, no pongo fotos de la visita nocturna porque no nos dejaron sacar, la verdad que es mejor, porque pierdes la concentración en tan maravillosa historia que te cuentan si te pones a sacar fotos.
La gastronomía del lugar nos gusto mucho, les dejo la fotografía no muy buena de unas tapas en la que hay muestras de algunos de los platos típicos.
Berenjenas a la miel, salmorejo, flamenquines, gambas rebozadas, bacalao frito, entre otras cosas muy ricas que hemos probado.
Un paseo por el mercado para mirar y probar exquisiteces también nos ayudó a seguir andando.
De postre unas gachas de la abuela, con sabor anisado que nunca antes había probado.
Tomamos fuerza para seguir andando, recorrer el Alcazar de los Reyes Cristianos, la Casa Sefarad, la Judería, las Caballerizas Reales, los Baños Califales, la Sinagoga, el Puente Romano, y tantas cosas que nos llenaron los sentidos.
La peque también tuvo tiempo para disfrutar de la naturaleza, en el hermoso estanque del Alcázar, lleno de peces de colores. Y arrojarle florecitas al agua que hiceron la vista aún más bella.
Un rico té de hierbabuena y uno paquístaní, un dulce árabe y a retomar el camino.
Sé que éste es un blog gastronómico pero no quería dejar del mostrarles este hermoso lugar que muchos conocerán ya, pero que siempre es bello volver a ver. Me cuesta mucho decidir que foto poner, no porque sean muy buenas, estoy aprendiendo, sino porque el lugar es tan lindo que todo merece ser recordado, el criterio que usé, fue poner cosas que no se ven en la página de turismo, las que nos fuimos cruzando por sus calles y llamaron nuestra atención. Ha sido un viaje estupendo que no vamos a olvidar.